7/12/14

Las letras y yo

Cuando ya termina este año 2014, que no ha sido bueno para mí en términos personales, quiero hacer un balance y contar qué ha significado la escritura para mí hasta ahora.
En primer lugar fue un desafío, porque como he contado antes, empezó con una broma. Comencé a dar mis primeros pasos en forma lenta, escribiendo relatos un tanto rústicos, ya que tenía las ideas pero estaba falta de los conocimientos necesarios para que quedaran bien pulidos. Me afilié a todas los sitios que pude para así aprender: "Adictos a la escritura", "Palabras revista literaria", "El club de las escritoras", y otros que ahora no recuerdo. Recibí consejos y críticas lapidarias, que en vez de quitarme las ganas de escribir, sirvieron como un acicate para estudiar y crecer en este ámbito. 
Recuerdo que cuando decidí escribir una novela para un concurso, me sentí lo máximo, la encontré muy bien escrita, pero obviamente fue rechazada. Tiempo después la leí, y Dios, había tanto que pulir. Aún hoy, cada vez que releo alguna siento que se puede mejorar o que falta corregir, y me alegra porque es un signo de que sigo creciendo, madurando. 
Como toda escritora que siente orgullo de lo que hace, quisiera ser descubierta por una gran editorial, aunque sé que es imposible por la barrera regional que existe. Sin embargo no pierdo las esperanzas, pienso que la razón es que aún no llega mi momento.
Muchas veces he pensado en tirar la toalla, sobre todo si siento que no leen, porque para qué estamos con cosas, escribimos también para los demás. Pero aunque lo intente siempre vuelvo, porque las ideas son como una multitud de voces en mi cerebro actuando las escenas. Por lo tanto estoy clara que nunca dejaré de hacerlo, mientras el cerebro me funcione y mis dedos puedan usar el teclado.
Han sido dos años de aprendizaje que aún no concluyen, porque sin falsa modestia estoy segura que cada vez lo hago mejor. 
Me siento satisfecha con mi propio estilo, que tiene tres características básicas:

  • Mucho diálogo (me gustan que los actores cuenten la historia) 
  • Poca descripción (solo lo importante para que el lector lo acomode de acuerdo a su imaginación) 
  • Párrafos cortos (odio el relleno innecesario)
¿Y por qué escribo así? No sé si he sido muy influenciada por el cine, pero en mi cabeza siempre imagino que escribo una película. Así que cuando alguien pregunte "¿Conoces a la escritora que usa mucho diálogo en sus novelas?", otro responda "¡Ah, sí! Te refieres a Pilar Lepe".


Para terminar solo puedo decir que estoy cada día más feliz con lo que hago y que hay Pilar Lepe para rato.

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