12/6/14

La joven del jardín

Tengo el agrado de comunicar que por fin he logrado publicar la primera parte de La joven del jardín: "Un encuentro inesperado". Como lo señala el título, esta es la primera de dos partes, la próxima saldrá a la venta a más tardar la primera semana de julio. Acá dejo un extracto para quienes aún no la conocen:



La joven del jardín (parte 1) "Un encuentro inesperado"
Romántica-erótica de Regencia


"Lord Wadlow observaba el jardín por la ventana de la biblioteca de Midleton House, mientras bebía la segunda copa de brandy de la tarde.
El ladrido de los perros lo hizo mirar con atención. Era una joven que correteaba por el jardín mientras jugaba con los animales. A Thomas, su imagen le pareció vagamente familiar, le parecía haberla visto en los alrededores días atrás. A falta de algo mejor que hacer se dedicó a mirarla entretanto agregaba otra cantidad de licor, encima de lo que aún le quedaba en la copa, si continuaba así seguramente estaría borracho a la hora de la cena y Queenie lo regañaría como siempre. Pero ¿a quién le importaba cómo destruye su vida un hombre amargado?
Antes de volver a maldecirse como lo hacía casi a diario, volvió a concentrarse en la joven que correteaba por su jardín.
Era una chica ataviada con un vestido corriente, no llevaba guantes ni adorno alguno en la cabeza, lo que indicaba que debía ser hija de algún inquilino suyo ¿pero qué hacía en su jardín? ¿Nadie le había advertido que no podía vagar en las cercanías de la mansión sin su autorización?
Pensar que cualquiera podía pasearse como si estuviera en su casa lo irritó, sin embargo continuó observando a la muchacha, tenía una figura delicada y era de baja estatura pero con un busto abundante según alcanzaba a ver desde la distancia en la que se encontraba.
La miró nuevamente y no pudo evitar una sonrisa que más parecía una mueca, al ver cómo los perros saltaban detrás de ella haciendo el intento de alcanzar sus manos. En un momento, posiblemente debido a tanto brinco, se le soltó el cabello que traía prendido en la parte alta de la cabeza. A Thomas se le cortó la respiración cuando vio esa nube cobriza flotando sobre los hombros de la chica y por poco deja caer la copa que sostenía en su mano izquierda. Ver el cabello de la joven y sentir una punzada en el bajo vientre fue todo uno. Thomas inclinó la cabeza para mirarse a sí mismo.
“—¡Idiota! ¿Desde cuándo te excita tanto el cabello de una mujer?”
Se alejó de la ventana para distraer la mente con otra cosa menos comprometedora. Tomó asiento frente al gran escritorio de caoba, los papeles se amontonaban en la superficie reclamando atención. La mayoría eran solicitudes de sus inquilinos pidiendo que arreglara sus viviendas porque la mayoría se encontraba en mal estado. Había contratado a un administrador para que se encargara de esos menesteres, desde que no quiso continuar haciéndolo él en persona, sin embargo, a juzgar por las quejas no estaba llevando a cabo bien su trabajo.
Lo mandaría a buscar al día siguiente, George Payne era tan displicente que no se presentaba en Midleton House si él no lo requería. La verdad es que deseaba prescindir de sus servicios pero no tenía ganas de ir a la ciudad para conseguir otro administrador y tampoco le apetecía ocuparse él mismo de esos asuntos.
Hizo a un lado las cartas para ir a servirse más brandy pero algo más interesante captó su atención: una risa de mujer. Se acercó nuevamente a la ventana y la joven pelirroja aún permanecía en el jardín, pero esta vez estaba muy próxima a su ventana. Su risa era diáfana, casi musical. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a una mujer reír de esa forma, como si estuviera feliz, desde que Rosalie…
En determinado momento la joven se giró y miró directamente hacia la ventana, Thomas se hizo a un lado para no ser visto, a pesar de saber que el reflejo de los rayos del sol en los cristales, impedía cualquier visión hacia el interior. Se paró en un ángulo de la ventana y la joven como adivinando que la observaban se alejó con rapidez pero él alcanzó a ver con claridad su nariz respingada y sus ojos verdes. 
De forma automática se acercó hasta la chimenea para tirar del cordón, luego de unos minutos se escucharon pasos apresurados por el corredor.
—¿Llamó milord? —preguntó un hombre de pelo gris.
—Ralph, ¿quién es la señorita que anda correteando por mi jardín?
—Mi sobrina Laura Flint milord, es la hija de la hermana de Queenie.
—¿Y qué hace acá?
—Le pido disculpas milord, sé que debimos preguntar primero pero ella llegó de improviso antes de ayer. Su madre murió y no tiene adonde ir.
—¿Qué le pasó a su cuñada?
—Bueno, mi cuñada y su marido, trabajaron varios años en una fábrica textil en Manchester, pero el polvillo de las telas dañó sus pulmones. Hace un año murió Jack, el padre y la semana pasada Coraline, mi cuñada.
—¿Laura también trabajaba en la fábrica?
—Sí milord, pero su madre antes de morir le hizo prometer que tomaría los pocos ahorros que tenían y vendría al sur.
—¿Qué edad tiene?
—Veinte años milord. Queenie y yo habíamos pensado pedirle permiso para que ella se quede como doncella o ayudante en la cocina.
—Lo pensaré. Ahora vete, y dile a Queenie que no cenaré en casa. También dile a Jack que ensille mi caballo."


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